Coatzintla, Ver. — En política, cuando se entrega la caja fuerte al enemigo histórico, no hay error de cálculo; hay un pacto de complicidad. El gobierno municipal de Jorge Alanís ha dejado caer la última máscara de su supuesta «transformación». En un acto de cinismo puro, el alcalde emanado de Morena ha designado como Tesorero Municipal a Adalberto Aquino Martínez Pardo, un obscuro personaje de cepa priista y raíces en el opaco sindicalismo petrolero. El lobo, literalmente, ha sido invitado a cuidar a las ovejas.
El «Junior» y el Operador
La indignación que corre por las calles de Coatzintla tiene fundamentos de sobra. ¿Por qué un gobierno que prometió barrer con las viejas prácticas le entrega las finanzas a quien representa lo más rancio del viejo régimen? La respuesta parece flotar en los pasillos políticos: la evidente falta de capacidad del alcalde.
Jorge Alanís, a quien muchos señalan de haber llegado a la silla municipal no por mérito ni trayectoria, sino por el empuje y la chequera de su padre, demuestra con esta decisión que el palacio municipal le queda grande. Al carecer de visión administrativa, ha tenido que recurrir a los viejos operadores del PRI para que le «cuadren» los números. Aquino Martínez Pardo no llega a administrar el dinero del pueblo; la percepción ciudadana es que llega a operar los recursos para los verdaderos dueños del poder, apadrinado por la sombra de un sindicato petrolero acostumbrado a servirse con la cuchara grande.

El Robo en Despoblado y el Silencio Cómplice
Pero la tragedia de Coatzintla no termina en las oficinas de la Tesorería. La verdadera catástrofe se vive en las calles, donde la apatía ciudadana se ha convertido en el mejor aliado de la corrupción.

Mientras el Ayuntamiento orquesta este descarado saqueo institucional mezclando el agua y el aceite (Morena y el PRI), la población asiste al espectáculo en un silencio sepulcral. Nos roban en despoblado con obras patito, beneficiando a los «nuevos» caciques, nos imponen a los mismos verdugos financieros de siempre, ¿y cuál es la respuesta del pueblo? Un letargo preocupante. Las quejas se quedan en las mesas de los cafés o en murmullos de redes sociales, pero nadie exige cuentas. Nadie levanta la voz para detener el desfalco que se avecina ni el que ya tenemos encima.
La Hora de Despertar
La designación de Aquino Martínez Pardo es una bofetada al electorado coatzinteco que votó por un cambio y recibió un «frankenstein» político. Entregar el dinero público a estructuras con historiales cuestionables es la antesala de un desastre financiero.
Si el pueblo de Coatzintla decide seguir tolerando el nepotismo de un alcalde inexperto y el entreguismo de las arcas municipales a la vieja guardia priista, será cómplice de su propia ruina. La verdadera prueba de fuego ya no es para Jorge Alanís —quien ya demostró para quién trabaja—, sino para una ciudadanía que debe decidir si despierta de su letargo o si se sienta a mirar, de brazos cruzados, cómo se reparten el dinero del pueblo.
– Juán Pérez.